jueves, septiembre 25, 2008

Un ristretto de Cioran


Hay un pensador, nacido rumano como Mircea Eliada o Vlad Tepes, que escribió la mayor parte de su obra en francés con la aspiración de escribir mejor que los franceses. Fue un filósofo. Se llamó Cioran.


Hace unos días leí (releí mejor dicho) un poema  de Charles Bukowski, otro "forastero en tierra extraña", que tampoco escribió en su lengua natal.

El poema bukowskiano habla de la poesía y sus condiciones para ser escrito y leído.

Y esto dice Cioran sobre un poeta en un ensayo: 

El Parásito de los poetas, (en El pensador de ocasión, Breviarios de podredumbre de E. M. Cioran)

II. En esto reconozco a un verdadero poeta: frecuentándole, viviendo largo tiempo en la intimidad de su obra, algo se modifica en mí: no tanto mis inclinaciones o mis gustos como mi propia sangre, como si una dolencia sutil se hubiera introducido en ella para alterar su curso, su espesor, su calidad. Valéry o Stefan George nos dejan allí donde les abordamos, o nos vuelven más exigentes en el plano formal del espíritu: son genios de los que no sentimos necesidad, solo son artistas. Pero un Shelley, pero un Baudelaire, pero un Rilke intervienen en lo más profundo de nuestro organismo, que se los apropia como lo haría con su vicio. En su proximidad, un cuerpo se fortifica, y luego se ablanda y se desagrega. Pues el poeta es un agente de destrucción, un virus, una enfermedad disfrazada y el peligro más grave, aunque maravillosamente impreciso, para nuestros glóbulos rojos. ¿Vivir en su territorio? Es sentir adelgazarce la sangre, es soñar un paraíso de la anemia, y oír, en las venas, el fluir de las lágrimas... 

Y será por eso que tenía razón Saurio hace unos años atrás cuando me aseguraba que Bukowski era mejor poeta que prosista. Visitenlo: ACA
Leí cuentos de Bukowski y son algo más, buenas historias, bien narradas, pero poco más. Tal vez haya leído poco o lo peor de sus cuentos. 

Pero sus poemas, ufh, sus poesías.


2 comentarios:

Helena dijo...

Hola, genial el aporte de Cioran, me gusta su visión sobre el mundo y comparto lo que dice sobre los poetas.
Los tan llamados malditos son de los que más me gustan, pero los dadaístas como Artaud también tienen lo suyo.
William Blake, Girondo, Molina, son algunos de mis favoritos.
Cuanod die: "En su proximidad, un cuerpo se fortifica, y luego se ablanda y se desagrega" primero leí se desangra, tal vez porque es un poco lo que hace un poeta cuando escribe sus líneas, se desangra sobre el papel (al menos eso creo).
Besos

Helena dijo...

Fe de erratas: cuando dice